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Mi padre se cayó del edificio por culpa de Falun Gong

2014-07-21 Source:Kaiwind Auteur:Cui Li

Mi padre Wu Wensheng nació en febrero de 1943 y vivía en la calle de cultura de condado de Binzhou de la Provincia de Heilongjiang. Antes era un empleado jubilado de fábrica de textil. Después del cambio de sistema empresarial, cuando estaba libre en casa iba al parque a jugar cartas con algunos ancianos y decía que había trabajado muchos a?os y ahora quería descansar.   

Desde 1998, Mi padre notó que faltaban muchos que jugaban cartas, preguntando sabía que todos fueron a practicar el Falun gong. Según dicen, con este Falun gong, no sólo se fortalece la salud sino curar todas enfermedades sin medicinas, así pueden ahorrar mucho dinero. La gente que jugaba las cartas era cada día menos, tambiém pasó lo mismo con los conocidos, por eso mi padre se sentía un poco aburrido y se adhirió al grupo de practicantes. Al principio, durante mucho tiempo mi padre practicaba el Falun Gong junto con sus compa?eros en la plaza situada al lado de mi casa. Cuando no salía a practicar, se quedaba en casa leyendo libros y escribiendo las notas, pasado poco tiempo, terminó un cuadro de notas. Al vernos, mi padre decía que Falun Gong era mágico, las satisfacciones, ascenso al cielo en pleno día, etc. Creyendo que estaba hablando tonterías, pero no queríamos que se enfadara, nos callamos.   

En 1999, nos enteramos desde la televisión de que el Falun Gong hizo que sus practicantes se incendieran, cuchillaran vientre para buscar la rueda de Fa, también les instigó para que se sentaran quietos alrededor de Zhongnanhai y no tomaran medicinas etc., el gobierno lo identificó como secta y lo prohibió. Toda la familia se quedó sorprendida, lo que había practicado durante tanto tiempo no era Qigong sino una organización de secta, por eso le persuadimos para que dejara de practicar el Falun Gong que era peligroso. Sin embargo todo fue demasiado tarde. Mi padre se había convertido en el adicto al Falun Gong y no hizo caso a lo que dejimos. Insistía en que el Falun Gong podría ayudar a fortalecer la salud y curar enfermedades, si lo dejaba, le caería el castigo de su maestro.   

Notamos que mi padre seguía lo mismo todos los días, pero se hizo cada vez más solitario, no quería hablar con la gente. Como no podía salir a practicar, se quedaba en casa practicando el Falun Gong encerrado en la habitación. En su vida, además de comer y dormir, lo único que quedaba era la práctica. Con mucha frecuencia salía por las noches a reunirse con sus compa?eros, algunas veces llevaba productos de propaganda. Un vez mi madre cogió sus libros cuando no estaba en casa creyendo que sin los libros ya no practicaría más. Pero cuando volvía, descubrió que los libros se habían desaparecido, se enfadó mucho con mi madre, incluso la golpeó, lo que me sorprendió mucho. Durante el matrimonio de más de 20 a?os, se llevaban muy bien, pero ahora por algunos libros de Falun Gong golpeó a mi madre. Me enfadé y le pregunté que tenía que elegir entre el Falun Gong y nosotros, pero mi padre nos dijo "sois diablos que me impiden a subir un nivel más alto, sólo quiero practicar el Falun Gong, no me impidéis."   

Desde entonces, mi padre salía más frecuentemente, y llevaba una bolsa. Temía que le pasara algo, una noche le seguía a escondidas detrás de él, cuando venimos a una comunidad muy quieta y lejana, vi que mi padre sacó los volantes y los pegó en la pared, en ese momento me di cuenta de que mi padre estaba distribuyendo las propagandas de Falun Gong. 

La noche del día 12 de mayo de 2001, mi padre estaba muy quieto, no hablaba ni practicaba sólo se tendía en la cama. Resultaba que mi padre estaba pensando antes del ascenso al cielo. La siguiente ma?ana, mi madre le llamó para el desayuno, al oir el grito de pánico de mi madre, corrí a su habitación y lo encontré colgado fuera de la ventana, mi madre y yo lo agarramos para que no se cayera, pero mi padre sólo pensaba en la muerte, luchó contra nosotros y nos maldijo que eramos diablos, al final, mi madre y yo lo vimos que se cayó desde el sexto piso gritando "maestro, ya voy."   

La muerte de mi padre nos dio un gran ataque emocional, hemos visto lo cruel y sangriento que es el Falun Gong, ya se han pasado más de diez a?os, no podemos olvidar para siempre la escena trágica.   

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